Con dedicatoria.

 

 

Anuncios

Rincón incontestable.

 

 

Enfrentados a la inmensidad como ejercicio de liberación; conscientes de nuestra propia pequeñez, de nuestra manifiesta insignificancia; no estaría de más congratularse por todos los beneficios que nos han sido concedidos, las capacidades con las que (ya sea el azar o la divinidad) nos ha provisto para su disfrute, y todo ello sin olvidar el regalo de una existencia que, aunque efímera, resulta plenamente gratificante, a no ser que algo venga a truncarla antes de tiempo o nuestras malas acciones nos impidan sacarle todo el partido posible.

Que disfrutéis de una muy feliz, y “vitalista” jornada de domingo.

 

Sobremesas nocturnas.

 

 

Cuando, al caer la noche, el ambiente atempera sus rigores estivales, suele ser un buen momento para disponer sobre la mesa un escogido conjunto de viandas con la escusa de reunir a  su alrededor a un selecto grupo de comensales.

De ese clima desenfadado y de la charla que, espontáneamente, brota en tales circunstancias, tienden a manifestarse opiniones, ideas y proyectos, de temática bien diversa, enriqueciendo la velada e inspirando nuevos planteamientos en tanto se van dejando notar los efectos de una buena digestión.

Más tarde, si los astros que contempla la escena se muestras propicios, tal vez surja la oportunidad de continuar el coloquio de forma más íntima conforme los invitados se vaya dispersando mientras se emparejan con el fin de extraer el máximo partido posible a una inminente y obsequiosa madrugada.

Picardías.

 

 

Con escaso disimulo

despliegas tus arsenales

y, en su alcance sonrosado,

me veo comprometido.

 

Tras estudiar la estrategia,

escogido el escenario,

te camuflas como ingenua

mientras colocas el cebo.

 

Ya está dispuesto el tablero

y las piezas situadas,

y sabes bien que, a este juego,

yo no renuncio por nada.

 

 

Rincón desenvuelto.

 

 

El verano suele ser tiempo de esparcimiento, de improvisación, alegre, vital y, más bien desenfadado. En él, suele ser bastante común huir de las etiquetas o dictados estilísticos, por lo que, cualquier espacio que sea capaz de cubrir las necesidades más básicas ligadas a este periodo, puede convertirse en el aliado perfecto de nuestras apetencias estivales.

Que disfrutéis todos de una muy feliz y “desacomplejada” jornada de domingo.