La presencia discreta.

 

 

Puede estar sin ser vista,

como el aire

y, como el aire,

viene a prestarme su aliento.

 

Sin hacerse notar;

etérea y, al tiempo, sentida;

fija su aroma a mi cuerpo

impulsada por el viento.

 

Ligera en su ánimo,

desprendida,

se intuye siempre

a mi lado.

 

No hay distancias que la alejen

ni sucesos que amilanen

su compromiso y sus ganas.

No hay discursos que la impulsen

a abandonar los preceptos

de su sentir generoso.

 

Es el libro indescifrado

donde habitan los enigmas

de los placeres ignotos

que atestiguan sus palabras.

 

Quieta y serena,

como océano que duerme,

guarda el secreto

en sus aguas profundas.

 

Sólida y vaporosa,

cercana estando distante.

noble aún siendo tramposa

y, en la ausencia, vigilante.

 

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